Atavis et Armis

El desarrollo internacional de las dos obediencias. Capítulo 9.

Simultáneamente a los hechos a los que nos hemos referido en ateriores capítulos de esta breve historia de la Orden de San Lázaro de Jerusalén, el Hospital une al tradicional objetivo de auxilio a los leprosos, el de ayudar a los enfermos, los inválidos y las personas de la Tercera Edad. Se establecieron varios programas de lucha contra la lepra en Nueva Zelanda, en tanto que se fundaban Cuerpos Voluntarios de Ambulancias en Alemania, Austria, Alsacia, Irlanda del Norte y Escocia.

En España, se creaban becas de ayuda a los hijos de los leprosos  mientras que en Finlandia y Suecia, se mantenía un cuerpo especial médico de lucha contra la drogadicción, sin olvidar la misiones médicas en Kenia y Camerún. También la Orden ha estado presente en las guerras de Camboya y Líbano, y se fundaban hospitales y leprosarios en Méjico, Colombia, Argentina, Paraguay , Sudán, Brasil, Chad o Senegal.

También en España, el 4 de Agosto de 1980 se produce un nuevo reconocimiento oficial que renovaba el de 1940, refrendado por los Ministerios de Justicia, Sanidad y Seguridad Social y Defensa, además del de Interior. Por esta renovación oficial, el Estado español reconocía el carácter, denominación y títulos de los miembros de la Orden. Además, el 18 de mayo de 1984, el Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España, Don Marcelo González Martín, dirigió una carta a la Orden aceptando ejercer el Protectorado Espiritual sobre el Priorato español, y confiriendo al mismo tiempo personalidad de Asociación canónica de ámbito diocesano en la Archidiócesis de Toledo. Era evidentemente un paso gigantesco en el proceso de normalización de relaciones con Roma, que había pasado de incluir a la Religión de los leprosos en la lista de Ordenes falsas a reconocer a la Obediencia legítima como asociación canónica.

Reconocimiento de la Unión Europea

En 1982, una ayuda de mil doscientas toneladas de alimentos y medicinas para los necesitados de Polonia movió a las autoridades de la Comunidad Económica Europea a reconocer a San Lázaro como organismo humanitario. Posteriormente se otorgaría a la Orden, el Premio Juan XIII en reconocimiento a su contribución caritativa y asistencial al Tercer Mundo.

También en Irlanda del Norte, en Nicaragua y en Guatemala, se ha dejado sentir la acción humanitaria de la Orden. Un programa de ayuda a Méjico se desarrolló durante el terremoto de 1985, supervisado por el Primado de Méjico, miembro asimismo del Gran Priorato de América. En 1977, la Orden inauguró un pueblo de San Lázaro para la Tercera Edad, en Nueva Zelanda. En Jerusalén, se han establecido un Centro Sanitario y un Centro de Ayuda a la Infancia dependientes de San Lázaro.

Fuente: “Historia apasionada de la Religión de San Lázaro”, de José Mª de Montells y Galán

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