Atavis et Armis

Soberanía en San Juan de Acre, destierro y asentamiento en Europa. Capítulo 3.

Balduino IV falleció en 1185 y la Corona del reino latino de Jerusalén pasó a su sobrino Balduino V, quien, tras un período de intrigas y luchas civiles, murió al año siguiente. La corona pasó a su madre, Sibila, quien la cedió a su segundo esposo Guido de Lusignan, cuya soberbia e ineptitud permitió al Sultán destruir los ejércitos cristianos en la batalla de los Cuernos de Hattin en el 1187, donde un pequeño contingente de lazaristas a pie, protegió la reliquia de la Santa Cruz que portaba el obispo de Acre, hasta la muerte.

Poco después Saladino tomó Jerusalén, perdiendo San Lázaro sus posesiones en Tierra Santa. Los musulmanes ocuparon el Hospital, la sede de la Orden, los dispensarios, las leproserías, las fincas y las aldeas de ella dependientes. Dos años después, Guido de Lusignan intentó poner sitio a San Juan de Acre para desde allí reconquistar el reino, pero volvió a fracasar. El sitio se prolongaba sin esperanza cuando la Tercera Cruzada dirigida por Federico Barbarroja, Felipe Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León, aportó hombres y dinero en 1190. El 12 de julio de 1191, al cabo de varios meses, los turcos capitularon y Acre fue reconquistada.

La Orden en Acre

En reconocimiento a los servicios militares de las distintas Ordenes, Acre fue dividida en diecinueve secciones o barrios. Los Hospitalarios de San Lázaro recibieron la plena soberanía de una de estas secciones (el sector de Montmusard, al norte de la ciudad), que fue fortificado a expensas de la Orden. La sede lazarista al igual que la leprosería, la iglesia y la casa conventual, se levantaron junto a la muralla, a orillas del mar. Esta ubicación extramuros fue, con toda probabilidad, elegida para evitar el contagio de la población civil en contacto con los enfermos residentes en el lazareto de Acre. Se erigió entonces la iglesia fortaleza de San Lázaro de los Caballeros, la Torre de nuestro santo patrón y la iglesia de San Lorenzo, cerca de Cesarea, por lo que los patriarcas orientales y el propio Papa de Roma reconocieron derechos soberanos sobre estas propiedades, que se extendían por buena parte de la ciudad y sus murallas. Por aquel entonces, la Orden había devenido en una suerte de organización, paralela a la de San Juan: existen ya Caballeros, Capellanes y Hermanos Sirvientes.

Posteriormente sucede una época de recuperación de la Orden cada vez más rica y poderosa. Hacia 1229, Santa Isabel de Hungría regala a la Orden el Hospital de Santa María Magdalena de Gotha. El priorato de San Lázaro de Capua fundado en 1226 recibe como donación del emperador Federico de Hohenstaufen numerosos dominios en Sicilia, en Calabria y en los Abruzzos. Pero en la tarde del 18 de octubre de 1244, la flor de la Caballería del Reino cruzado fue vencida por los ejércitos del Sultán, y entre los lazaristas no hubo un solo superviviente.

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