Fundación San Lázaro

La Fundación San Lázaro nace con la intención de apoyar las actividades de la Orden de San Lázaro de Jerusalén, fundamentada en la lucha contra la lepra en particular y el auxilio a los necesitados en general.

Está apoyada legalmente en la Ley de Fundaciones y el Mecenazgo. Las ventajas fiscales que recoge esta ley en relación a las donaciones y todas las demás cuestiones relacionadas son de aplicación a las actividades determinadas y fijadas en los fines fundacionales.

Pequeñas semillas de las que germinan grandes acciones

La Sequoia Sempervirens pertenece a la familia de las Cupressaceae y a la subfamilia Sequoioideae. La palabra sempervirens proviene del latín que significa literalmente siempre verde, precisamente el color de la Orden de San Lázaro de Jerusalén. Pero además hay más similitudes.

Semillas de secuoya

La secuoya es el árbol más magnífico del mundo y representa el valor de lo comunitario Se trata de la especie arbórea más grande de la Tierra y además es muy longeva. Sin embargo, como puedes ver en la imagen, sus semillas son así de pequeñas, lo cual demuestra el poder de lo aparentemente insignificante.

Normalmente las secuoyas crecen siempre en grupo, protegiéndose de esta manera de las inclemencias exteriores. Confirmado que hasta en el reino vegetal saben que la unión, hace la fuerza y está es la razón por lo que son la imagen misma de la comunidad.

Desde la Fundación San Lázaro buscamos estimular las pequeñas semillas de los proyectos emprendedores que mejoren la vida de los más necesitados para formar, de forma permanente, comunidades más sólidas.

Cuando contribuyes a estos proyectos de la Fundación San Lázaro, además de aportar tu ayuda, que nunca es pequeña, formas parte de un colectivo humanitario que aplica de forma estratégica esa aportación y que además se ve compensada con beneficios fiscales.

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